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Simulaciones CAE en la nube: calculadora de costes y criterios técnicos para estimar el consumo de recursos

En artículos anteriores hemos analizado el potencial del software libre para realizar simulaciones por elementos finitos (FEA) o dinámica de fluidos computacional (CFD). Estas herramientas reducen de forma significativa una de las principales barreras de entrada al cálculo avanzado: el coste de las licencias.

Sin embargo, cuando los proyectos aumentan en complejidad; modelos no lineales, contactos avanzados, fenómenos multifísicos, turbulencia, optimización de diseño o mallas de gran tamaño, es habitual que se necesiten soluciones comerciales más potentes. En ese punto aparecen dos limitaciones clásicas: el precio de las licencias profesionales y la necesidad de disponer de ordenadores o servidores de alto rendimiento.

Aquí es donde entra en juego un nuevo enfoque de este sector: las simulaciones en la nube (cloud-based CAE). Este modelo traslada tanto el software como la capacidad de cálculo a infraestructuras remotas, accesibles bajo demanda.

Ventajas económicas: de inversión en equipos a pago por uso

Tradicionalmente, implantar capacidad de simulación avanzada implicaba inversiones importantes: licencias anuales, estaciones de trabajo de alto rendimiento, servidores de cálculo y personal para mantener la infraestructura. Este modelo, basado en CAPEX (inversión en activos), solo resulta eficiente cuando la carga de trabajo es constante y elevada.

Para muchas pymes industriales o ingenierías de tamaño medio, la demanda de simulaciones es irregular. Esto provoca que gran parte de los recursos permanezcan infrautilizados durante largos periodos.

Las plataformas de simulación en la nube cambian este escenario mediante un modelo OPEX (gasto operativo). Se paga únicamente por el tiempo real de uso: horas de cálculo, número de núcleos utilizados o consumo de GPU. De esta forma, el coste de simulación se convierte en un coste directo de proyecto, fácilmente imputable al cliente, y se elimina la necesidad de grandes inversiones iniciales.

Desde el punto de vista empresarial, esto reduce el riesgo financiero y mejora la flexibilidad de la empresa ante picos o caídas de carga de trabajo.

Experiencia de usuario: menos IT, más ingeniería

El software CAE tradicional suele implicar procesos de instalación complejos, gestión de licencias, compatibilidades de hardware y actualizaciones frecuentes. Todo ello requiere tiempo y, en muchos casos, soporte informático especializado.

En el entorno cloud, la mayor parte de esta complejidad desaparece. El acceso suele realizarse a través de un navegador web, con entornos ya configurados y optimizados por el proveedor. Las licencias están integradas en el servicio y las actualizaciones son automáticas.

Además, muchas plataformas incorporan flujos de trabajo guiados, bibliotecas de materiales, plantillas y herramientas de automatización que facilitan la realización de estudios paramétricos. Esto no sustituye el criterio técnico del ingeniero, pero sí reduce tareas repetitivas y acelera el ciclo de análisis.

Accesibilidad y trabajo colaborativo

Uno de los cambios más relevantes del modelo en la nube es la forma de trabajar en equipo. Los proyectos ya no residen en un ordenador concreto, sino en un entorno accesible desde cualquier lugar con conexión a internet.

Esto permite que diferentes perfiles; diseño, cálculo, fabricación o incluso el cliente final, puedan revisar modelos y resultados sin intercambiar archivos pesados ni preocuparse por versiones desactualizadas. La colaboración se vuelve más ágil y se reducen errores asociados a la gestión manual de datos.

Para empresas con personal en campo, sedes diferentes o colaboración internacional, esta accesibilidad representa una mejora operativa significativa.

Capacidad de computación: el verdadero salto tecnológico

Más allá del modelo económico, la principal revolución técnica de la simulación en la nube es la escalabilidad de la potencia de cálculo.

En un entorno local, el límite lo marca el hardware disponible. En la nube, los recursos son elásticos: es posible asignar decenas o cientos de núcleos a un solo caso, o lanzar múltiples simulaciones en paralelo para comparar alternativas de diseño.

Esto resulta especialmente útil en:

  • Optimización topológica
  • Estudios paramétricos extensos (DOE – Design of Experiments)
  • CFD transitorio o con modelos de turbulencia avanzados
  • Simulaciones no lineales con contactos complejos

El resultado directo es la reducción del tiempo total de desarrollo. Menos tiempo de cálculo implica más iteraciones de diseño y, por tanto, productos mejor optimizados en plazos más cortos.

Además, desaparece la necesidad de mantener servidores propios, renovar hardware o gestionar averías. El proveedor del servicio es quien garantiza la disponibilidad mediante acuerdos de nivel de servicio (SLA).

Aspectos que deben evaluarse antes de migrar a la nube

Aun siendo una solución muy potente, la simulación en la nube no es universalmente óptima. Hay factores técnicos y económicos que deben analizarse.

La transferencia de datos puede ser un punto crítico. Modelos CAD complejos o resultados CFD voluminosos pueden requerir tiempos de subida y descarga significativos, además de posibles costes asociados al tráfico de datos.

La latencia de conexión no afecta al cálculo en sí, pero puede influir en la fluidez del preprocesado y postprocesado interactivo.

También es fundamental revisar los aspectos de seguridad y confidencialidad: ubicación de los servidores, cifrado de datos, certificaciones de seguridad y acuerdos de confidencialidad, especialmente en sectores industriales sensibles.

Además, el modelo de pago por uso exige una buena disciplina técnica. Un mallado sobredimensionado o una mala configuración de paralelización pueden aumentar el coste sin aportar mejoras reales en precisión.

Combinación estratégica: software libre ejecutado en la nube

Una opción especialmente interesante para ingenierías técnicas es combinar software libre de simulación (como OpenFOAM, Code_Aster o CalculiX) con infraestructura cloud de alto rendimiento.

En este escenario no se pagan licencias, solo recursos de computación. A cambio, se requiere mayor conocimiento técnico para la configuración y mantenimiento de los entornos, pero la relación coste/prestaciones puede ser muy competitiva para determinados perfiles de empresa.

¿Cuándo conviene usar simulación local y cuándo en la nube?

Escenario de trabajoEnfoque más eficiente
Simulaciones frecuentes, repetitivas y de tamaño medioInfraestructura local propia
Proyectos puntuales de alta complejidadNube
Picos de carga de trabajoNube
Startups o pymes sin infraestructura HPCNube como opción principal
Optimización masiva o múltiples variantes en paraleloNube casi imprescindible

En la práctica, muchas empresas están adoptando un modelo híbrido: trabajo local para tareas rutinarias y uso de la nube para cálculos pesados o proyectos especiales.

Consideraciones importantes sobre el coste de las simulaciones en la nube

Los resultados de esta calculadora de costes de simulación en la nube, deben entenderse como una estimación orientativa, no como un presupuesto final. El coste real de una simulación en la nube puede variar de forma significativa según el proveedor, la región de los servidores y el tipo exacto de recursos utilizados.

En la práctica, el precio por núcleo de CPU o por GPU·hora no es fijo. Depende del tipo de instancia seleccionada, de sí se utilizan recursos bajo demanda (on-demand), reservados o de tipo spot (más económicos pero con posible interrupción). Además, la eficiencia real del paralelismo influye directamente en el coste: asignar más núcleos no siempre reduce proporcionalmente el tiempo de cálculo, y puede encarecer la simulación sin aportar mejoras reales.

También es habitual que se subestimen los costes asociados a los datos. El almacenamiento de resultados voluminosos (por ejemplo, en CFD transitorio) y, sobre todo, la descarga de datos desde la nube (data egress) pueden añadir un coste adicional relevante si no se planifica correctamente qué información es realmente necesario conservar o transferir.

Otro factor clave es la calidad del modelo numérico. Un mallado sobredimensionado, criterios de convergencia mal definidos o estudios paramétricos poco optimizados pueden multiplicar las horas de cálculo sin mejorar la precisión de los resultados. En entornos cloud, una mala configuración técnica se traduce directamente en un sobrecoste económico.

En resumen, la nube permite acceder a una capacidad de cálculo muy elevada con gran flexibilidad, pero sigue siendo imprescindible aplicar criterio ingenieril tanto en la configuración técnica de la simulación como en la gestión económica de los recursos utilizados.

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